Te escribo esta carta,
porque las disculpas me salen mejor escritas y así me aseguro que lo puedas
entender todo, leyéndola las veces que sea necesario. Siento tanto haberte
decepcionado, que la verdad es que no sé cómo darte todas las explicaciones, ni
sé cómo pedirte perdón. Pero sí sé perfectamente que me equivoqué, que
traicioné la confianza. No fui muy consciente del daño que te estaba haciendo,
perdón. No tengo ni idea de cuál es la mejor manera de reparar el daño, pero
estoy dispuesto a trabajar en esta relación y cuidarla hasta recomponerla.
Porque si de algo estoy seguro en estos momentos es que te amo y si de algo ha
servido mi error es para saber lo que quiero y lo que no quiero en mi vida. Y
te quiero a ti en mi vida y no quiero perderte. Lo siento, amor.
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