domingo, 17 de diciembre de 2017

YA ES TARDE.

Dejaste de esforzarte, todas las muestras de cariño terminaron acabando, tu indiferencia dolió, pero tu distancia ha sido uno de mis más grandes dolores. Sinceramente, había algunas cosas amargas, que desearía olvidar, como también había partes de ti que no alcanzaba a comprender y otras tantas que me hacían alejarme un poco, y aunque intentaba alejarme, te seguía queriendo.

Siempre creí que esto era solo una etapa, que lo nuestro en algún momento llegaría a ser una linda historia, y no se en que momento comenzaste a pensar lo contrario: decidiste que yo no fuera la persona que te diera palabras de aliento, que te motivara cuando quisieras rendirte, que estuviera a tu lado hasta en tus peores días. Yo por mi parte, quería que tu fueras a quien pudiese confiarle todo, a quien le contara todas mis metas, a quien pudiera entregarle hasta el último de mis sentimientos. Quería que fueras eso y mucho más, pero lamentablemente no fue así. Todo sucedió tan rápido, y no supe cómo reaccionar al darme cuenta que no estabas dispuesta a hacer por mí, lo que yo estaba dispuesto a hacer por ti. Las cosas se salieron de control y aunque quería que todo fuera distinto las cosas se dieron de otra manera.

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